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Diez maneras de arruinar tu dieta

Diez maneras de arruinar tu dieta

Lo último que queremos hacer cuando nos embarcamos en un esfuerzo por bajar de peso o mejorar nuestra composición corporal es pasarnos de estrictos, comer mucho menos o ponernos trabas innecesarias a todo el trabajo duro que venimos haciendo. No dejes que estos errores te atrapen…

10. Cuidarse en la casa pero pasarte afuera

Salir a comer o comer en el trabajo por ejemplo es un desafío en sí mismo. Las porciones en los restaurantes son exageradas, y la comida usualmente no es tan saludable como se piensa. Tu mejor apuesta será comer la cantidad que se supone tienes que comer y pedir que lo demás te lo envuelvan para llevar a casa.

9. No leer las etiquetas

Probablemente el número más importante que tienes que saber es el del tamaño de la porción. Es muy fácil comer demasiado cuando no se sabe cuántas porciones tiene el paquete del alimento que estés consumiendo. Incluso algunos se comen todo el paquete pensando que se trata de una sola porción, algo que raramente ocurre.

8. Comer demasiado rápido

Si comes rápido tu cerebro no recibirá la señal de que está satisfecho a tiempo, o más bien la recibirá tarde. Haz el esfuerzo por comer a conciencia y masticando.

7. Negarte tus comidas favoritas

Ya sea chocolate o tocino, eliminar por completo tu comida favorita de la dieta tiene el efecto contrario y la vuelve más tentadora. Los días libres deberían formar parte de cualquier dieta seria, y tus comidas preferidas son perfectamente posibles, siempre y cuando utilices tu habilidad para contar calorías. Una pequeña indulgencia de vez en cuando está bien.

6. La culpa sobre los errores

Si sales con amigos y entre charlas te comiste media panera con aderezos no te castigues por ello. La culpa lo único que puede hacer es alejarte de tus esfuerzos por bajar de peso. Incluso si disfrutaste comiendo esa panera que sabías que no debías ponlo en perspectiva, se trata de una pequeña equivocación comparada con todas las elecciones de alimentos que hiciste ayer, casi todo el dia de hoy y las elecciones que harás mañana.


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5. Poner toda la responsabilidad en la balanza

Colgar todos tus sentimientos de éxito en tu peso corporal puede ser un total y completo desastre. Como regla general solamente deberías pesarte una vez cada diez días o una semana. ¿Quieres algo que sea preciso? Cómprate un calibre y mide tu porcentaje de grasa corporal. Lo que pones en la balanza es todo tu peso, músculo, grasa, los líquidos que bebiste, incluso la menstruación en las mujeres hace que el peso varíe. Lo que importa es la composición corporal, el porcentaje de grasa corporal que tengas.

4. No ejercitarte lo suficiente

Incluso si solo se pudiera lograr los objetivos que tengas solamente contando calorías, tendrás más éxito, mucho más éxito y uno más saludable si eres físicamente más activo o activa. La excusa más grande que escucho siempre es la del tiempo, pero si hasta los directivos de multinacionales, presidentes de países, políticos y gente realmente ocupada puede hacerlo, entonces el tiempo no es excusa. A lo sumo hará falta una organización o una revisión de nuestrar prioridades… porque se puede hacer ejercicio en tres periodos de 10 minutos cada día. Quien quiere puede.

3. Comer emocionalmente

Comer en respuesta a la tristeza, el aburrimiento o el estrés tirará todo el esfuerzo hecho por la ventana. Algunos expertos dicen que tendemos a asociar la comida con la sensación de sentirnos mejor. Entonces, comienza a estar más atento/a a cuándo tu cuerpo necesita comer en comparación a tu reacción de que tienes que comer porque te sientes de x manera. Si piensas que es hambre date unos 15 minutos, si la sensación continúa come, sino era otra cosa.

2. Pensar en tu dieta como una dieta

Decir dieta para muchos es sinónimo de pasarla mal, de tener hambre, de tener mucha responsabilidad sobre uno mismo. El solo hecho de pensar en un programa de tres meses de cuidarse con las comidas lo alejan a uno de ese programa antes de comenzar. Pero no tomes a tu dieta como tal, en cambio concéntrate en comer sano y en hacer elecciones saludables, eso te hará vivir (y convivir) con tu nueva manera de comer.

Y ahora el número uno de los errores…

1. Dejar que un solo error comience una espiral descendente

No puedo explicarte la enorme cantidad de personas que al primer error, a la primera que se desvían de su dieta lo abandonan todo. “Esto no es para mi”, “no sirvo para esto”, “realmente no me interesa adelgazar, estoy bien así” son las excusas más comunes que escucho.

La solución es muy simple: si cometiste un error, tuviste un desliz o lo que sea, admítelo, perdónate y vuelve a tu camino inmediatamente.

Y tu que opinas… espero tus comentarios

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Revisión del Programa: Comer para Perder

Revisión del Programa: Comer para Perder

Todo acerca de Comer para Perder, uno de los best sellers con relación a la pérdida de peso y a llevar un estilo de vida saludable. Comer para Perder, de Isabel de los Ríos, nutricionista y experta en ejercicio se ha convertido en la opción perfecta para aquellas personas que han luchado con la pérdida de peso durante toda su vida y están cansadas de programas que no funcionan en el largo plazo.

Pero antes de continuar quiero hacer una advertencia: este no es un programa que promete resultados mágicos. Es la verdad, Comer para Perder funciona. No es una píldora mágica y requiere de trabajo de tu parte. Si te interesa esta es la web oficial de Comer para Perder

Como con otros programas y sistemas para eliminar grasa, tus resultados dependerán de muchos factores que solamente tu puedes controlar. Uno de esos factores es qué tan bien sigas el programa. Si no estás dispuesto o dispuesta a seguir las reglas propuestas, no puedes esperar resultados, esto es así. Pero si los sigues perderás peso, es tan simple como eso.

En contra de Comer para Perder

Ningún programa es cien por ciento perfecto, y esto es lo que encontré de este programa.

- Algunas veces la promoción de este producto es demasiado agresiva, y eso lleva a la desconfianza de algunas personas.

- Es probable que no funcione para todo el mundo, aunque está bien que así sea. No hay nada que sea completamente efectivo para todo el mundo. Si encuentras un programa que dice serlo se han pasado de marketing, o es una estafa.

- Necesitarás utilizar tu propia fuerza de voluntad para cambiar tu estilo de vida y nutrición, y así tu peso y tu salud.

A favor de Comer para Perder

Este sistema para bajar de peso es grandioso, si sigues las reglas simplemente funcionará.


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- Comer para Perder es un programa efectivo para adelgazar, y además lo hace de manera segura, saludable y fácil de seguir.

- Te enseña cómo diferentes comidas afectan diferentes partes de tu cuerpo.

- Viene con una garantía incondicional de 60 días. Simplemente guarda los email de compra en caso de que no estés completamente satisfecho/a con el programa.

- Algunas personas dicen que incluso utilizando la guía de inicio rápido (uno de los bonos) han logrado perder entre cinco y siete kilos en tan poco como cuatro semanas.

- Cualquiera puede hacerlo. Las instrucciones son fáciles de seguir y no se requieren conocimientos previos de ningún tipo.

- Comer para Perder promueve el consumo de frutas y verduras frescas.

- El programa contiene recetas y planes alimenticios para adelgazar que harán que tus comidas de todos los días sean más deliciosas.

En lo personal me parece un producto muy interesante. Definitivamente es uno de esos programas que vale la pena seguir y darle una seria y comprometida oportunidad. Como siempre tu tienes la opción, o continúas haciendo todas las cosas que te pusieron esos kilos de más, o puedes actuar ahora mismo y cambiar tu vida.

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Estrategias para el mantenimiento de la dieta y la forma

Estrategias para el mantenimiento de la dieta y la forma

No soy muy fanático de las dietas. Las dietas para mantenimiento, las dietas para bajar de peso o para lo que sea dan una sensación de modas pasajeras poco saludables. Es un tema de palabras más que nada ya que cualquiera que sea tu manera de comer ésa es tu dieta de todos los días.

En lo que sí creo es en una manera de comer saludable, una dieta saludable digamos que no es tanto una dieta sino una manera de alimentarnos en otras palabras.

Pero como todos sabemos es más fácil decirlo que hacerlo. En estas épocas de finales de año especialmente la palabra saludable (y concretamente en relación a las cantidades) parece salirse por la ventana. La verdad es que hay un montón de maneras de salirse de una dieta…

… pero también hay muchas maneras más de lograr el mantenimiento de una dieta saludable.

Algo que nos sucede a menudo, o al menos es algo que me sucede a mi, es ceder ante las tentaciones, en especial al chocolate. Tengo que decir que ahora eso es algo que mayormente controlo, pero el dicho de que la práctica hace al maestro es ideal para graficar esto ya que la práctica constante y el uso de tips y estrategias que me ayudan a sobreponerme a la tentación son lo que me ha ayudado a lograrlo.

Así que hoy me gustaría compartir contigo esas estrategias que utilizo para el mantenimiento de mi dieta y principalmente para controlar mi peso y comer sano.

Estrategias para el mantenimiento de la dieta y la forma

1. Conoce tu motivación. Todas y cada una de las razones por las que quieres comer sano que se digan aquí, y las que no también, son válidas. Desde ver cómo tu hijo de tres años crece y pasando porque estás solo o sola hasta comenzar una carrera de modelo o verte bien para la próxima reunión de compañeros de la secundaria. Tú nómbrala, cuando tienes una motivación poderosa los pequeños sacrificios como comer sano parecer perder el sentido del sacrificio.


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2. Tómalo con calma. Ok no quiero decir que lo hagas de una manera relajada. Pero no caigas encima de tu dieta haciendo todo a la perfección todo el tiempo. Usualmente dejar de consumir gaseosas, o el pan en el almuerzo por ejemplo llevan tiempo. Entonces comienza con solo una cosa a la vez.

Digamos que no comes nada de frutas. Lo que puedes hacer para introducir ese hábito saludable es en vez de comer unas galletas o un chocolate como snack, reemplazar uno con una fruta. Cada vez que te da hambre buscas una fruta, llevas una en tu bolso o cartera, llevas frutas al trabajo, en el auto, etc. Una vez que ese cambio está introducido, algo que usualmente lleva un par de semanas, te pasas a otro, y así sucesivamente. Este proceso pequeño y gradual es más fácil de cumplir, y si se hace en el largo plazo se llegará a un punto en que sólo tendrás hábitos saludables.

3. Deja el dramatismo para las novelas. La dieta Atkins, la dieta de la banana, la del repollo o cualquier dieta que te pida que elimines cualquiera de los macronutrientes completamente es hechar a perder tu cuerpo, literalmente. Proponen una manera de comer drástica, que no funciona y que no puede cumplirse. No es necesario que lleves a tu cuerpo a semejante extremo para bajar de peso. Haz la prueba de comer así y al mínimo error no recuperarás el peso perdido, lo duplicarás. Apunta a los cambios duraderos, ganar peso no fue algo que te sucedió de la noche a la mañana…

4. Elige comidas que te gusten. Este punto es fundamental. Si odias las ensaladas no incluyas las ensaladas en tu dieta porque no lograrás mantenerte. No comas alimentos solo porque son buenos para tu salud (aunque siempre puedes encontrarle la vuelta a esto con la forma en que las cocinas), hazlo porque son saludables Y porque te gustan. Para algunas personas, comer avena solo es posible en el jugo o en la sopa, para mi es más fácil comer un par de cucharadas sin más. El arróz es algo que simplemente no puedo comer, a menos que sea con atún. Así que así lo como, y si viene en otra forma simplemente lo descarto de mi dieta. Apunta a comer lo que sabes que es saludable, pero que te gusta. Lo que no pues no lo comas. Simple ¿verdad? y te garantizo que el mantenimiento de tu dieta será duradero.

5. Empaqueta. Adonde sea que vayas siempre lleva alimentos saludables contigo. Algunas veces eso puede significar una bolsita de frutas disecadas y nueces o almendras, otras veces una lata de atún, o hasta una conservadora con pechuga de pollo, unas verduras y pan integral para un sandwich saludable. Semillas, frutas, frutos secos, entiendes la idea. Tener algo saludable a mano casi que te garantiza que no tengas que recurrir a comprarte una dona y una gaseosa para saciar tu hambre.

6. Come antes de salir. Si te vas a una fiesta, a comprar e incluso si vas a un restaurant haz una pequeña comida saludable primero. De esa manera no comerás mucho ni tampoco comerás mucho de las comidas poco saludables. Puedes comer una ensalada, o un bife de pescado a la plancha con unos vegetales al vapor por ejemplo y así y todo disfrutar de la compañía de tus amigos y seres queridos son salirte de tu manera de comer sano. Más de esto en un segundo.

7. No sientas hambre. Cuando te permites sentir hambre a menudo la siguiente comida es un desastre. Tus niveles de azúcar en la sangre están tan bajos que tu cuerpo está desesperado por comida, la que sea y en especial la refinada y poco saludable. El deseo de azúcar es algo corporal que a veces no puedes detener a menos que tengas cantidades y cantidades de algo dulce. Por lo tanto, haz colaciones a lo largo del día, o mejor aún, haz cinco o seis comidas pequeñas cada tres horas así no sientes hambre y tus niveles de azúcar en sangre se mantienen estables.

8. Cuando salgas elige sano. Habíamos dicho que comas antes de salir siempre que puedas, pero en caso de que esto no sea posible, cuando salgas a comer afuera siempre elige las opciones más saludables entre lo disponible. Un corte magro de carne grillado con vegetales, una sopa de lentejas o frijoles, algo por el estilo. Tú me entiendes, busca lo más sano disponible siempre y en todo lugar.

9. Un poco de indulgencia. No creo que lo extremo sea saludable y en mi caso en que el chocolate es mi gran gran debilidad, no veo las horas de que llegue el sábado para comer un poco. De hecho a veces es mi incentivo a comer sano y mantenerme en mi dieta durante toda la semana. Claro que las cantidades deben siempre mantenerse en los límites, pero vamos, está permitido comer algo que te gusta mucho de vez en cuando. A otros les funciona más guardar un poco de calorías cada día para un mínimo de dulce que logrará satisfacer esa necesidad. No te confundas, indulgencia, no libertad para comer hasta el cansancio. Sé moderado/a.

10. Si sales que las porciones sean pequeñas. Hoy en día, si hay algo que contribuye a destrozar todos nuestros esfuerzos por mantenernos en nuestra dieta es el tamaño increiblemente grande de las porciones. Si vas a un local de comidas, o a una fiesta o adonde sea no hay caso, todo está en su máxima expresión. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a eso y un plato lleno de comida, mientras más grande mejor. Incluso la porción más pequeña que venden es grande. Así que una regla práctica: come la mitad de lo que te sirvan. Comienza a acostumbrar a tu cuerpo al verdadero tamaño de las porciones, otra vez…

11. Busca sustitutos. Cualquiera que sea tu debilidad, búscale un sustituto. Cuando sientas la necesidad de algo dulce come una fruta. En vez de la mayonesa en las ensaladas o en los sandwichs reemplaza por mostaza o un poco de queso descremado untable. Unas gotas de limón al agua le darán un gusto rico para comenzar a reemplazar ese jugo con conservantes, colorantes y edulcorantes artificiales. Se trata de elecciones, de encontrar las buenas elecciones. Si buscas, definitivamente encontrarás en el mundo de las dietas.

12. Sacude tu casa de comidas poco sanas. Si tienes en tu despensa pop corns y salsa de chocolate para ver tus películas de los viernes, lo más seguro es que lo comerás. Si no lo tienes es improbable que te cambies, tomes las llaves del auto y salgas a comprar al mercado más cercano. Limpia tu despensa de esas comidas y, tal como lo sugiere el punto anterior, busca opciones saludables. Elimina lo frito, lo refinado, lo grasoso, lo dulce y así…

13. ¿Sales a comer? Lleva tu comida saludable favorita. Si tienes que llevar comida a alguna fiesta o encuentro, incluso si das una en tu casa, prepara tus comidas saludables favoritas. Puedes preparar unos bocaditos de verduras, un arrolado de pescado, la que sea tu comida favorita siempre puedes darle un toque de distinción y estilo. Quíen te dice capaz que contagias a algunos en el proceso.

14. No comas hasta el hartazgo. Que esta se convierta en tu regla de oro. Incluso si no te queda otra que comer algo lleno de grasa en un fast food, tan solo no comas hasta sentir que no entra ni una gota de aire más en tu cuerpo. Prueba la regla oriental: del punto en que te sientes lleno, come solo el 80%.

15. No te mates de hambre. A propósito de la anterior y del punto 7 “no sientas hambre” esta va un poco más allá. Nunca, pero nunca vayas más bajo de las 1500 calorías por día. Incluso eso es demasiado poco. Solo querrás reducir una cantidad moderada de comidas de tu dieta. Si te matas de hambre es todo un embudo en el que cada vez estarás menos sano y menos sano hasta que llegarás a un punto en que dejarás de perder peso, y casi seguro te enfermarás.

16. Si haces trampa, quémalo. Algunas veces todo lo anterior simplemente fallará. No hay problema, a todos nos pasa. Pero no te sientas desanimado o desanimada por ello. Simplemente sacúdete y vuelve a tu camino. El ejercicio nunca reemplazará la comida ni la comida al ejercicio, ambos son FUNDAMENTALES en la dieta, que conste eso. Pero si ocasionalmente has comido de más prueba de quemar esas calorías corriendo, caminando o en general estando más activo de lo que estabas, y luego vuelve a comer sano otra vez.

¿Cuáles son tus estrategias favoritas, tienes alguna que te ha funcionado a la perfección? Compártela en los comentarios…

Tu Cuerpo Ideal | Comer sano

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Ni la mejor dieta te ayudará si no haces esto

Ni la mejor dieta te ayudará si no haces esto

Hace un par de semanas estaba hablando con un cliente que me preguntaba qué recomendaciones le daba para adelgazar y cuál era en mi opinión la mejor dieta para hacer. Me comentaba que lo había probado todo, dieta nueva que salía al mercado, dieta nueva que compraba y que por más que lo intentara no lograba perder kilos. Se la veía bastante desesperada a decir verdad.

Tengo que decir que la noté muy desanimada también, pero en su consulta notaba algo extraño, algo que no estaba bien. “Pobre mujer, ya no debe tener esperanzas” dije para mi. Pero decidí preguntarle directamente cuál era su problema.

Resultó ser que había gastado una pequeña fortuna en un té chino que vió en la televisión y que lo único que consiguió hacer adelgazar fué el saldo de su tarjeta de crédito.

Tu sabes, esos productos para adelgazar que se autoproclaman como lo más rápido o la mejor dieta del mundo y que muestran como resultado a un fitness modelo que se entrena desde que tiene cinco años de edad. Ese tipo de productos.

Ese era el drama, era la relación de ella con este tipo de productos y dietas (ya había caído en la tentación anteriormente)

“Realmente pensé que esta dieta me daría el cuerpo que siempre quise”, me dijo.

Ahora, no quiero cuestionar la veracidad de las dietas y/o productos de la televisión. Personalmente pienso que la mejor manera de bajar de peso es combinando una buena alimentación y una rutina de ejercicios acorde.

Sin embargo te mentiría si te dijera que ninguna dieta funciona. De hecho hay muchas que tranquilamente pueden considerarse las mejores del mercado, hay muchos programas allí afuera, pero ni siquiera el hecho de que haya muchos y que muchos sean buenos tienen que ver con esto que te diré a continuación, porque ninguna dieta, dietas de peso, dietas de hidratos ni las comidas para hacer dieta te ayudarán…

TU eres la única persona que puede llevar a tu cuerpo a lo que quieres lograr. Ni la mejor dieta del mundo, ni un personal trainer, ni un mentor, ni un gurú, ni un chaman ni un brujo, nadie lo hará por tí.

Nunca.


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Seguro, pueden mostrarte los mejores programas y dietas increíbles. Pueden mostrarte cómo esas dietas han funcionado para ellos, pueden motivarte y darte coraje para que cambies tu vida … y hasta pueden llamarte por teléfono o visitarte personalmente y cambiar la comida de tu despensa.

Lo que quiero decirte es bastante simple:

DÉJATE DE TONTERIAS Y DEJA DE ESPERAR QUE ALGUIEN O ALGO TE SALVE EL DÍA

Porque no lo harán. ¡Ni siquiera podrán hacerlo! Aunque quisieran. Sólo TU puedes.

Entonces donde sea que busques consejo, compres programas, te consigas un mentor o un entrenador personal y un nutricionista que viva en tu casa, entiende esto:

Será TODO EN VANO

… a menos que vayas directamente a poner todo ese consejo aprendido en acción y te mantengas haciéndolo a pesar de los inevitables desafíos que vienen añadidos.

Y si estás esperando que algun tipo de revelación se suceda ante tus ojos antes de que siquiera hagas algo, entonces te pasarás la vida esperando. Porque no hay ninguna.

Bueno, eso no es del todo cierto, pero suena bien. ;)

La verdad es que algunas cosas fucionan, y algunas otras no.

Y las dietas que han funcionado para miles de otras personas probablemente también sean las mismas dietas que funcionen para ti… si pones el esfuerzo.

Verás, esa es la palabra clave de todo este artículo.

Esfuerzo.

Mira, lo que te mostraré a continuación es la mejor dieta del mundo

Condimentemos un poco ese esfuerzo y agreguemos la palabra “educado”. Eso es “esfuerzo educado”. Listo, tienes ahora tremenda combinación. Y eso es todo lo que necesitas.

Porque con un esfuerzo educado puedes hacer cualquier cosa que quieras. Y con un poco de determinación te volverás imparable.

Y ahora, para terminar, necesitarás constancia. Eso te traerá lo que quieres, definitivamente. ¡Con eso conseguirás lo que quieras!

Observa que en ningún momento dije que “[incluye la dieta que sea aquí] te dará el cuerpo que deseas” ¿verdad?

No no… TU

Todo lo que un experto en dietas te dará es educación. Y es sólo una parte de la ecuación, digamos que sería un cuarto de la ecuación. Porque todavía necesitarás un cuarto más de esfuerzo, otro cuarto de determinación y un último cuarto de constancia, ¡por lo que todavía resta un 75% QUE SOLO TU puede (y debe) proveer!

Por eso es que ni la mejor dieta del mundo te ayudará a lograr el cuerpo que deseas lograr.

Vamos, ¿cuánta educación crees que necesitas?

Imagina alguien que quiere bajar de peso. ¿Cuántas dietas o programas necesita para lograrlo? Por el amor de Dios, ¡es fácil! Ponte un par de zapatillas y sal a caminar/correr por una hora todos los días.

Hazlo por un mes o más, ajusta la comida de esa dieta y perderás peso. Ciencia espacial…

Esa ha sido la fórmula ganadora ¿verdad? Eso es lo que vengo diciendo de mil maneras diferentes en los artículos de este blog.

¡Pero existe una industria súper hiper ultra millonaria ofreciéndote lo último en dietas para adelgazar todos y cada uno de los días!

Cada 20 minutos sale una nueva dieta (estadística inventada por mi)

Pero los libros sobre dietas o programas para bajar de peso no son el problema. Seguramente que funcionan si el lector se educa con ellos, y además le agrega esfuerzo, determinación y constancia.

Pero claramente eso no sucede. La gente sigue comprando dietas y productos milagrosos para adelgazar que luego no utilizará. Lo mismo pasa para quienes quieren ganar músculo, y me animo a decir que pasa con cada aspecto de nuestras vidas que “queremos” mejorar. Compramos cursos, sistemas y asistimos a seminarios, y luego saltamos al siguiente sin siquiera implementar nada de lo que acabamos de aprender.

¿Por qué?

Porque a veces se percibe como mayor el dolor del corto plazo. El sólo hecho de tener que salirnos de nuestro lugar de comodidad, la simple idea nos retiene y nos aleja de siquiera mover un sólo pelo.

Otras veces duele más la desilusión del largo plazo, de embarcarse en algo que no sabemos si llegará a buen puerto. Aunque esto también es más fruto de la incomodidad de comenzar algo nuevo.

Allí está, la cruda verdad…

Es difícil llegar hasta allí… intentarlo … trabajar como un esclavo … probablemente estar adolorido(a) … para luego continuar haciéndolo, una y otra vez hasta que tengas éxito y logres bajar de peso.

Es MUCHO más difícil y menos divertido que comprar lo último en dietas, el mejor programa para adelgazar del momento y disfrutar de esa falsa sensación de productividad y entusiasmo que viene con comprarse algo nuevo.

Lo cierto es que la UNICA manera de que puedas bajar de peso, o mejor lo extiendamos a todo cambio corporal que deseemos, es que te des cuenta de que TU ESTAS A CARGO, y SOLO TU puedes hacer que eso suceda.

Así que si sigues comprando consejos y planes alimenticios sin poner la determinación ni la constancia para implementar lo que has aprendido, NO tendrás éxito. Lo siento.

Pero por otro lado, si tienes la disposición para sobrevivir a la incomodidad del corto plazo y te esfuerzas por un tiempo, entonces llegarás a donde quieres llegar.

Mi desafío para ti

1. No compres nada este mes. Regresa y lee otra vez lo que sea que ya hayas comprado anteriormente. Todavía debe ser bueno.

2. Escribe (sí, con papel y lápiz) lo que has aprendido

3. Revisa esas notas y escribe cada posible acción, cada paso que podrías dar para comenzar a bajar de peso inmediatamente. No lo pienses mucho, sólo hazlo (cortesía de Nike)

4. Organiza un menú con comidas saludables para toda la semana. Desenpolva esos libros de dietas y hazlo. Y no dejes de hacerlo hasta que veas que efectivamente logras bajar de peso. En vez de gastar en dietas, gástalo en comidas que te hagan adelgazar.

5. Toma el dinero que usualmente gastas en comprar cosas para bajar de peso y utilízalo para tomar clases de aeróbics, o para pagar un mes de gimnasio, o unas sesiones con un entrenador. La idea es que pongas el dinero sobre ti para bajar de peso en vez de comprar cosas acerca de bajar de peso. ¿Se entiende?

6. Mide tus resultados y ajusta lo que creas necesario

7. Repite los pasos anteriores hasta que lo logres.

Esa es la fórmula mágica, en caso de que la sigas buscando. Te lo dice alguien que ha venido buscándola por mucho tiempo…

Básicamente:

1. Busca algo que ha funcionado para otras personas

2. Pruébalo tú mismo(a)

3. Ajusta según los resultados que vayas obteniendo

4. Repite el proceso

Ahora sal y hazlo. Si se acerca el verano cuentas con la oportunidad para mostrarle al mundo de lo que eres capaz. Si está muy lejos simplemente hazlo ya que sería tonto esperar al verano u otra ocasión especial para comenzar. No lo dudes más, no lo pienses tanto, simplemente comienza ahora mismo, con tu próxima comida.

Así que ponte a trabajar duro, espero tus comentarios.

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La Dieta Mediterranea. Revisión y recomendaciones para utilizarla

La Dieta Mediterranea. Revisión y recomendaciones para utilizarla

Se dice que de las dietas para adelgazar, la dieta mediterranea es la mejor de todas…

Nadie es perfecto, ni tampoco lo son la mayoría de las dietas. Es una realidad que doctores, nutricionistas y consumidores siempre tendrán algo para decir sobre las dietas de moda. De hecho yo no estoy de acuerdo con ninguna dieta que reduzca de manera extrema el consumo de calorías, ni mucho menos con las dietas que prohíben el consumo de un alimento ni de un macronutriente, ni hablar de dietas para bajar de peso rapidamente.

Pero de todas las dietas que han habido y de las que hay existe una que ha permanecido intocable con el paso del tiempo. La dieta que siempre se ha destacado en esta feroz industria es la Dieta Mediterránea.

La idea no es nada nueva. Los estudios que se hicieron sobre esta dieta han mostrado los beneficios en la perdida de peso y en reducir las posibilidades de problemas cardiacos. La Dieta Mediterranea promueve alimentos deliciosos, saludables y también promueve el ejercicio, algo que no todas las dietas para perder peso hacen.

¿Qué es la Dieta Mediterranea?

La Dieta Mediterránea es una combinación de la cocina tradicional alrededor del mar Mediterráneo (España, Francia, Italia, Grecia). Las características comúnes de esta dieta son:

- Un alto consumo de frutas, verduras, panes y otros cereales, papa, arvejas, frutos secos y semillas.

- El aceite de oliva es una fuente importante de grasas monoinsaturadas

- Los productos lácteos, el pescado y aves se consumen en cantidades moderadas, y se permite un poco de vino tinto en las comidas.


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A favor de la dieta mediterranea

- Estudios muestran que esta dieta promueve la salud cardiaca
- Permite el consumo moderado de alcohol
- No propone cambios drásticos en la manera en que uno se alimenta
- La Dieta Mediterranea viene con su propia versión de la pirámide nutricional para ayudar a  balancear las comidas. Su pirámide descompone los alimentos en comidas que deberían consumirse a diario, por semana y por mes. Lo interesante de la pirámide de la Dieta Mediterránea es que incluye el ejercicio.
- Personalmente me parece una dieta equilibrada para adelgazar

En contra

- Tal vez no sea la alternativa más conveniente para quienes son alérgicos al pescado

Conclusión

Si alguna vez pensaste que bajar de peso tiene que ver con pasarla mal y privarse de comer rico, entonces piénsalo otra vez. La Dieta Mediterránea es lo más cercano que encontré que se asemeja a mi idea de bajar de peso: buena alimentación y ejercicio diario.  Tu corazón estará más sano, tus niveles de colesterol bajarán, en fin, totalmente recomendable como dieta.

Si te interesa saber más sobre esta Dieta he encontrado este recurso que me pareció muy completo y económico (solamente u$s 8,22), si quieres probarlo haz clic sobre la imagen

Libro, La Dieta Mediterranea

Tu Cuerpo Ideal | Adelgazar

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El valor nutricional de la Pechuga de Pollo

El valor nutricional de la Pechuga de Pollo

De bajo costo, y al ser una gran fuente de proteínas, el pollo ha sido el estandarte de todas las dietas alrededor del mundo. De hecho, es la principal fuente de proteína animal y se considera una alternativa saludable a la carne roja. Más aún, la pechuga del pollo es la parte más magra del ave y se ha vuelto muy popular entre los atletas y quienes buscan alternativas saludables para sus dietas.

El valor nutricional y las calorías de la pechuga de pollo

Calorías

La diferencia entre comer la pechuga de pollo con o sin piel es notable. Una porción de 85 gramos de pechuga sin piel contiene 120 calorías, con sólo 14 de ellas proveniente de las grasas. Incluye la piel y la misma porción ahora contiene 170 calorías, con 63 de ellas proveniente de las grasas.

La grasa

La gran diferencia en el conteo de calorías está en comer la pechuga del pollo con o sin piel. Por supuesto que sin piel el contenido graso es mucho menor. Una pieza de pollo puede tener, 1,5 gramos de grasa, de los cuales 0,5 gramos son de grasas saturadas. La misma pechuga de pollo con piel contiene 7 gramos de grasas, con 2 gramos de grasas saturadas.

Colesterol

La grasa animal es un gran productor de colesterol, lo que significa que también está presente en el pollo. Sin embargo, la presencia de piel tiene poco o ningún efecto en los niveles de colesterol.


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Proteína

El alto contenido de proteína es uno de los puntos fuertes de la pechuga del pollo, convirtiéndose en la preferida de muchos atletas que quieren ganar músculo y mantenerse con cuerpos magros. Una pechuga de pollo puede contener 25 gramos de proteína.

Además de esto, la pechuga de pollo tiene otros beneficios nutricionales. Vitamina C, calcio, hierro y muchas vitaminas del tipo B están presentes en el pollo.

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