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Ejemplo de una dieta equilibrada diaria

Ejemplo de una dieta equilibrada diaria

Tu dieta, para que sea equilibrada no tiene que ser una ciencia de otro mundo. Por el contrario es más simple de lo que piensas. Con el ejemplo que te mostraremos a continuación y con un poco de inventiva tranquilamente puedes utilizar esta pequeña “dieta” como base para armarte un plan saludable para toda una semana, incluso para mejorar y equilibrar absolutamente toda tu alimentación.

Recomendamos que imprimas este artículo y lo pegues en tu heladera o en la puerta de tu cocina. Luego solo será cuestión de elegir otros alimentos que se correspondan a los macronutrientes y reemplazarlos por lo de la pequeña dieta. Juega un poco con las comidas saludables y no te tomes tan en serio las comidas ni mucho menos conviertas tu alimentación como si fuera la ley inquebrantable de todas las dietas. Busca tus alimentos que sepas que son saludables y diviertete con ellos combinandolos y descubriendo nuevos sabores para tu dieta de todos los días. Esa nos parece la mejor manera de adentrarse en una alimentación más equilibrada.

7 am. Desayuno

Omelete con 3 claras de huevo más un huevo entero y vegetales junto a una pieza de fruta.

Obtienes: proteínas que te ayudarán a mantener o aumentar tu tejido muscular y carbohidratos de bajo índice glicémico con las verduras.

9:30 am. Snack

 

 

 


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Yogurt griego con arándanos o fresas junto a un puñado de frutos secos.

Obtienes energía, grasas sanas, mantienes tu ingesta de proteína, obtienes probióticos, vitaminas del grupo B, antioxidantes y fibra.

12 pm. Almuerzo

 

 

 

Pescado, quinoa y verduras hervidas o al vapor.

Con el pescado tendrás proteínas de calidad y mucho omega 3, la quinoa es uno de los granos más nutritivos que existen y las verduras te darán vitaminas, minerales y antioxidantes. De nuevo, carbohidratos, proteínas y grasas en un solo plato.

3:30 pm. Comida pre-entrenamiento.

 

 

 

 

 

Mantequilla de maní o almendra untada en tostadas más una banana.

Conseguirás todo lo que necesitas para entrenar con energía, carbohidratos, aminoácidos, potasio, vitaminas B…

6 pm. Comida post-entrenamiento

 

 

 
Batido de proteínas con frutas

Tu cuerpo en este momento absorberá como una esponja todo lo que le des. Y si le das proteínas y frutas obtendrás lo mejor de lo mejor para el esfuerzo que pusiste.

9 pm. Cena

cena saludable para una dieta diaria equilibrada

 

 

 

Pechuga de pollo con ensalada.

La pechuga del pollo es la que más proteína contiene, además de que casi no contiene grasa. La ensalada te dará muchos nutrientes y una comida que no te hará sentir pesad@, por lo que podrás irte a dormir tranquil@ sabiendo que comiste excelentemente bien durante todo el día.

Que lo disfrutes.

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Todas las dietas funcionan

Todas las dietas funcionan

Nosotros que estamos en el mundo del fitness y la salud lo vemos casi a diario, hay dietas nuevas saliendo al mercado todos los días. Y todas ellas tienen unas cuantas cosas en común, entre ellas las de autoproclamarse la mejor manera de adelgazar. ¿Es cierto? Podríamos decir que si, en cierta medida…

Para empezar hay que decir que te encontrarás de todo, dietas saludables, de las que podemos anticipar que todas en mayor o menor medida son efectivas; y  también dietas altamente peligrosas y extremas que todo lo que harán por ti será enfermarte y entorpecer todavía más el proceso hacia un peso saludable.

Pero hablemos de las saludables, aquellas que incluyen todos los nutrientes, que no te piden dejar de comer y que incluyen alguna forma de ejercicio diario como parte del programa. Decíamos anteriormente que todas las dietas saludables realmente pueden ayudarte a adelgazar, pero con ayudarte a adelgazar no queremos decir que lo harán por ti, y aquí es donde mucha gente falla. El gran problema radica en pensar que la dieta que hagas lo hará todo en modo automático quitándote la responsabilidad y poniendola en algo externo y ajeno a ti.

La verdad es que lo básico lo encontrarás en la mayoría de las dietas y todo se reduce a lo mismo, quemar más de lo que comes. Todo lo que necesitarás es inclinar la ecuación de las calorías para el lado de quemar más de lo que comes y ya estarás bajando de peso siempre que lo hagas con constancia y control. Para ser honestos hacer dieta no es nada complicado siempre que se aplique este principio. Habrá otros factores involucrados como lidiar con el sedentarismo de años, un metabolismo demasiado lento, algunas hormonas o la falta de constancia. Pero si quieres bajar de peso lo que tienes que hacer es poner esos números a tu favor. Todo programa utiliza estos principios de alguna u otra forma.


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Por lo tanto, si la dieta no está funcionando y te la has pasado haciendo varias, probablemente el enfoque con que encares este tema sea lo que esté afectando tus resultados. Dicho de manera simple y directa: si ves a las dietas como una solución temporal fracasarás en tus intentos. La única manera de hacerlo bien no es tanto la dieta que sigas sino los hábitos que incorporas como permanentes en tu manera de comer, en tu estilo de vida y la cantidad de ejercicio que haces.

Adelgazar no es una cuestión de hacer una dieta, lograr el peso deseado y olvidarte del asunto. Hazlo y te garantizamos que te pasarás la vida luchando con tu peso. El peso es algo que tienes que manejar toda la vida, y eso se logra incorporando esos buenos hábitos, desarrollando una manera de comer que no te haga subir y bajar de peso todas las semanas, eligiendo bien las comidas que tienes que comer e incorporando un estilo de vida activo. Pronto todo eso se volverá natural, y si eres constante y apuntas a mejorar siempre notarás que comienzas a incorporar “pequeñas victorias” que cuando menos te lo esperes estarás en medio de un peso saludable y un cuerpo sano. Y comprenderás que el principio fundamental para olvidarte de tu peso para siempre es y será una cuestión de hábitos.

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Hacer dieta no sirve

Hacer dieta no sirve

Este no es un título por el cual quienes hacen dieta debieran desanimarse, pero vale la pena preguntarse por qué hay tantos estudios que indican que esto de alguna manera es así. Por ejemplo la Universidad de Oxford ha publicado un estudio en el que dice que durante los 3 a 5 años posteriores a su adelgazamiento el 80 por ciento de las personas recuperan el peso perdido, y a menudo ganan hasta un poco más del inicial a la dieta.

Otros estudios sostienen lo mismo en mayor o menor porcentaje pero ese no es el punto, tiene que haber algo detras de estos números, debe haber una razón por la que la gente recupera el peso. Y para ser justos no es que las dietas no funcionan, pero sí que algún problema de hábitos se esconde detrás. Y para ser más claros aún tal vez las dietas que probaste funcionaron, pero si al llegar a tu objetivo retornaste a tu antigua manera de comer tu peso seguirá el mismo camino…

Eso es lo que muchas veces queremos decir con que las dietas no funcionan, a pesar de saber que hay dietas que son tan impracticables u otras tan peligrosas que realmente no pueden ponerse en funcionamiento. Si abandonaste todo lo practicado durante la dieta no puedes esperar tener un peso dentro de los límites saludables con los viejos hábitos, esto es así de simple.

Entonces, si todo esto es cierto (que para muchas personas lo es) lo importante por ahí sería poner más atención en cómo mantenerte comiendo sano, aunque también en cómo mantenerte en tu programa actual y no salirte de el. Estas que siguen son las razones por las que muchos se salen del camino y regresan a sus viejos hábitos y al viejo peso que tenían antes de comenzar a hacer dieta…

Falta de atención. No te pusiste objetivos, no los escribiste ni tampoco te concentras en ellos a diario.


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No es una prioridad. Tal vez te pusiste el objetivo pero no te importa mucho si no lo logras, y no es algo prioritario en tu vida. Ejemplo: quieres un cuerpo de portada pero ordenar una piza y comerla entera todas las noches es mas fuerte…

No hay apoyo. Esto puede ser falta de información, compañeros de entrenamiento, que tu pareja no acepte tu nueva manera de comer, no vas al nutricionista, tu familia no está de acuerdo (en cuyo caso con más razón hazlo), etc.

No hay registro. No me canso de twittear esta frase: si no controlas lo que estás haciendo, ¿cómo sabrás que tu cuerpo está respondiendo? Diario de alimentos, pesajes semanales, fotos mensuales, calibres, medidas, etc, etc, etc

No hay un plan. Vas adivinando, vas a entrenar o mejor dicho a improvisar, lo mismo haces con la comida, no hay horarios de comida, a veces hay desayuno, a veces no hay cena, a veces fast foods, a veces el almuerzo es un chocolate.

No hay paciencia. Esperas algo irrealizable como tener diez kilos menos en una semana, no puedes creer que solo es saludable bajar medio kilo a un kilo semanalmente, tenías que bajar un kilo y solo bajaste medio kilo así que abandonas ante cualquier resultado que no sea el esperado.

No hay equilibrio. La dieta es extrema y casi no hay que comer, el entrenamiento es animal y eres sedentari@, te vas por el todo o la nada, lo quieres todo para ayer, no moderas, no aceptas el lento pero constante adelgazamiento.

Esas son algunas conductas que hacen que el peso no solo no baje sino que muchas veces crezca. Si haces dieta por favor comprende que al terminarla tu manera de comer y tus hábitos tienen que ser otros. Controlar tu peso es tu responsabilidad, controlar tu peso es algo que deberás hacer por el resto de tu vida si pretendes una vida saludable. No cometas el error de hacer dieta para algún evento especial y luego vuelvas a la vieja mala vida, así no son las cosas. Comprende que mientras más pronto aprendas las nuevas conductas, más rápido estarán incorporadas y tu vida, tu salud y tu peso serán algo contra lo que nunca más tendrás que luchar.

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¿Estás saboteando tu dieta?

¿Estás saboteando tu dieta?

Si tuvieramos que hablar de cómo se consigue un peso saludable el asunto es bastante directo: comes bien, entrenas y consigues una buena cantidad de horas de sueño. Suena simple ¿verdad? pero todos sabemos que es más complicado que eso. A todos nos cuesta un poco a veces, si no es con el ejercicio nos cuesta con la dieta o sino con el descanso, cuando no son varias a la vez. La cuestión es que todo lo que hagas tiene que tener un poco de regularidad como mínimo. No se puede hacer algo un día y al día siguiente premiarse con no hacer nada o comprarse el helado de crema más grande que haya porque ayer entrenamos como nunca y comimos súper limpio.

Así que a propósito de ello, si te encuentras cometiendo alguno de estos errores mejor revisa bien lo que estás haciendo y comienza ahora mismo a buscar las maneras de solucionarlo lo antes posible, algunas ideas van adentro de cada punto…

Tus fines de semana son fatales

De lunes a viernes eres muy aplicad@, vas al gym, corres por las mañanas y desayunas sano. Tu dieta marcha perfecto y no hay siquiera un bocadito de chocolate en el medio, y ni hablar de las cantidades, que son impecables. Pero llega el viernes y todo se descalabra, ya a la noche te “premias” con una buena piza acompañada de unas papas fritas y una buena lata de gaseosas, y después viene el sábado y con el las ganas de algo dulce, que no es solamente un bocado por cierto, y la andanada de desborde sigue por las noches con el alcohol y después sigue hasta el domingo, tu “día libre”. Con tal entrenaste duro toda la semana, te lo mereces ¿cierto? Mentira! esa es la forma más común de sabotear todo lo bueno que hiciste en la semana.

Verás, todo depende de la actitud con que encares tu fin de semana. Un fin de semana se supone que es para relajarse y divertirse, hacer otras cosas que no haces en la semana y demás. Pero no lo desahagas todo convirtiéndolo en un sinónimo de abundancia culinaria ni mala vida. Saca ventaja del fin de semana a tu manera, pero que esta no se contradiga con el esfuerzo que estás poniendo de lunes a viernes. Después de todo lo estás haciendo en la semana ¿verdad?


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Siempre hay una excusa para no hacer ejercicio

Para empezar partamos de la base de que ninguna dieta o plan para adelgazar solo tiene que ver con la comida. Así no funciona y nunca lo ha hecho por lo que el ejercicio es fundamental. Ahora bien, para muchos el ejercicio cuesta horrores al momento de incorporarlo a la vida cotidiana y no es exactamente algo que se quiera o se considere como una prioridad. Y dadas así las cosas casi automáticamente salen a la luz los “no tengo tiempo”, “estuve muy ocupad@” o “las obligaciones familiares no me dejan margen”.

Pero la verdad es que si realmente te esfuerzas y pones de tu parte para lograrlo y ves que los resultados que estás obteniendo van de pocos a ninguno ¿en dónde están tus prioridades? ¿no crees que ya que te estás esforzando deberías darle al ejercicio el rol o el papel que verdaderamente cumple? No existen las excusas, solo la falta de prioridades. Y hay tantas maneras de entrenar, con ejercicios increíbles para quemar grasas en diez o quince minutos hasta tradicionales ejercicios que duran un poco más. De verdad lo digo, no hay excusas, quien quiere encuentra el tiempo, quien quiere puede, y esto realmente es así de simple.

Pasas hambre todo el día para terminar cenando como si hace una semana que no comes

Este es un clásico de las dietas, o mejor dicho del mal manejo de la comida en las dietas de moda. No tienes que pasar hambre para adelgazar, hacer dieta no es una sesión de meses de tortura. Y me animo a decir que si aprendes a elegir hasta puedes comer bien bien bien abundante y adelgazar de todas maneras. Volviendo al punto, lo que mucha gente hace es pasarla mal con la comida con la esperanza de bajar un poco más, o más rápido o ambas creyendo que así es mejor. Pero no, no lo es. No lo es para tu adelgazamiento ya que tu cuerpo se defenderá y todo lo que comas empezará a acumularse como grasa, ni tampoco lo es para tu fuerza de voluntad, y esto es comprobable en tan poco tiempo como la cena de hoy. Porque la has pasado tan mal en el día que llegas a la noche literalmente desesperad@ por comer, y no lo de la dieta sino LO QUE SEA. Y así vas minando tus esfuerzos y tu psicología y comes mal y comes mucho cuando todo esto podría haberse evitado facilmente.

Así que en vez de someterte a algo que es innecesario lo que tienes que hacer es aprender a distribuir mejor las comidas a lo largo del día para que no te de hambre en ningún momento y llegues a la noche satisfech@ y contenid@ dentro de los límites de la dieta. Come a intervalos regulares y disfruta de buenos macronutrientes en todas tus comidas. Come proteínas, grasas sanas y carbohidratos de calidad y obtendrás buena nutrición además de una sensación de saciedad que no te hará caer en atracones ni a media mañana, ni a la tarde ni mucho menos a la hora de la cena.

Te sales de la dieta para “ocasiones especiales”

Una cosa es tener un casamiento cada dos o tres meses y otra diferente es el cumpleaños de mi amiga el viernes, y antes festejar el día de la primavera y el otro viernes cumplir otro mes de amor con tu pareja y luego la cena con tus jefes…

Se entiende ¿verdad? No habrá dieta que resista semejante ajetreo. Y de última si tienes tal nivel de vida social o compromisos todos juntos habrá que evaluar algo muy simple, si en esa “ocasión especial” vale la pena dejar la dieta. Porque puedes tener toda la buena vida que quieras, pero si estás haciendo dieta la consecuencia natural sería que hagas dieta sin importar lo que se viene en tu vida. En lo personal no me gusta la palabra dieta en el sentido estricto de comer de manera restringida hasta adelgazar, prefiero pensar en comer saludablemente cuidando mi peso en todo momento y sabiendo qué me conviene comer y qué no dado el objetivo que tengo.

Como sea, si estás intentando adelgazar, pues inténtalo. Y punto. Esto quiere decir comprométete y deja de buscar excusas para comer lo que sea o no entrenar. Haz lo que tengas que hacer hasta que lo logres, y te garantizo que la satisfacción de lograrlo es mucho, pero mucho más grande que la satisfacción de comer algo rico y tirarlo todo por la borda cada vez que se pueda.

Es mi opinión que cuando uno emprende semejante objetivo lo mínimo que tiene que hacer es dejar de sabotearse. No te pongas trabas y da lo mejor de ti, y es casi seguro de que funcionará, y si no lo hicera busca otra manera hasta que lo logres. Y te aseguro que esta actitud por sí sola te garantiza el éxito en cualquier cosa que te propongas. En las palabras de un viejo actor “Retroceder nunca, rendirse jamás” :P

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Los pilares de una buena dieta

Los pilares de una buena dieta

Un buen adelgazamiento siempre, pero siempre se hace con el ejercicio, así que hoy no hablaremos de él, ya sabes que tienes que hacerlo si quieres perder peso, es así de simple. Por supuesto que también está el otro componente, el de la comida con que alimentamos la máquina de hacer ejercicios que somos nosotros mismos. Por lo tanto, una dieta es mucho más que comida, y ni siquiera se asemeja a comer poco, por el contrario tienes que encontrar el equilibrio entre las comidas saludables y que a su vez sean llenadoras.

Sin embargo, la manera de comer típica está recargada de carbohidratos refinados, alimentos altamente procesados, harinas blancas, pan blanco, pastas y pastelería, latas y latas de gaseosas y otras bebidas azucaradas y por supuesto, más comida refinada. Obviamente que si basas tu manera de comer en esto tus posibilidades de tener un peso saludable se reducen a la mínima expresión, si acaso…

Lo diré otra vez, no hace falta matarse de hambre para tener un buen peso. Usualmente se debe a las malas elecciones que hacemos que uno piensa que tener un buen peso es una tortura. Si eliges mal la comida se metaboliza rápido, se obtiene muy poca nutrición, usualmente vienen picos de azúcar y se siente hambre casi al momento de terminar la comida.

Así que, pintado el escenario de lo que no tienes que comer, estos son los que considero los pilares de una buena dieta en el sentido más amplio de la palabra…

Fibra

Con solo incluir más fibra en tu alimentación hasta llegar lentamente al punto en que obtienes tus dosis diarias recomendadas, tu peso comenzará a descender, tu intestino funcionará mejor y en el medio de todo eso te sentirás satisfecho antes, aunque también por más tiempo por lo que no te darán ganas de comer apenas terminas tu comida.

Buenas grasas

Encontradas en los aceites de pescado, de oliva, canola, en los pescados, en el chocolate amargo (no en los otros), en los frutos secos y las semillas, estas comidas no solo que son llenadoras sino que además te proveerán de una increíble nutrición, y la nutrición siempre es importante para favorecer todos los procesos necesarios para adelgazar. ¿Sabías que tenías que consumir grasas para eliminar grasas? Si comes de estas buenas grasas lo sabrás de primera mano.


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Proteína

Si comes proteína en todas tus comidas tienes una herramienta, o mejor dicho un recurso que con solo utilizarlo bajarás de peso. ¿La razón? las proteínas tienen una alta termogénesis, esto es, que al cuerpo le cuesta más que cualquier otro nutriente digerirla, por lo que gasta calorías en el simple hecho de digerirlas. Así que si haces tres, cuatro, cinco o seis comidas, intenta incluir proteínas en todas ellas. Cortes magros de carne roja, pollo o pavo sin piel, aves y animales de caza sin grasa, pescados, huevos, leche, yogurt y queso (estas tres últimas opciones reducidas en grasas o descremadas) son las opciones con las que cuentas. El bonus es que te mantedrás satisfecho por más tiempo.

Agua

Al igual que las grasas sanas el agua es fundamental para una infinidad de procesos corporales que van más allá de la mera pérdida de peso. El agua es importante para todo en tu cuerpo, y eso tienes que entenderlo muy bien. Una de las cosas que hace engordar a mucha gente es la deshidratación, porque tener hambre y sentir sed tienen los mismos síntomas. Así que con solo beber agua en cantidades apropiadas le estas facilitando a tu cuerpo que haga todo lo que tiene que hacer para adelgazar. Pero no solo eso, según un estudio del Stanford Prrevention Research Center, con solo beber más agua te garantizas de dos tres kilos menos solo aumentando el agua que bebes, pero además al aumentar la cantidad de agua reduces la cantidad de bebidas como los jugos endulzados, las latas de gaseosas, cafés saborizados y demás que contienen no solo azúcares sino calorías, y de las que ni siquiera notamos.

Té verde

Me encanta promocionar el té verde tanto como puedo, yo disfruto ampliamente de sus beneficios. Y entre ellos podemos decir que las catequinas, un potente antioxidante encontrado en grandes cantidades en el té verde ha demostrado hacer maravillas por la pérdida de peso, específicamente la grasa de la panza. Entonces, tres tazas de té verde todos los días es tan bueno para tu peso que con solo beber té verde y agua te aseguras una buena pérdida de peso, un rejuvenecimiento de tu cuerpo y muchos beneficios más para tu salud.

Por último no olvides el ejercicio. Todo esto funciona en la medida que el ejercicio sea uno de los pilares de tu dieta. Sin ejercicio casi que te garantizas un estancamiento, además de que reduces a la mitad tus chances de perder peso. Por lo tanto, utiliza estos pilares, es decir, come sano y entrena todos los días, y pronto estarás goozando de un peso saludable y de una contextura que te agrade a tí por sobre todas las cosas.

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Mitos sobre la dieta y hacer ejercicio

Mitos sobre la dieta y hacer ejercicio

Mucha de la frustración a la hora de cambiar el cuerpo proviene de estos mitos, o al menos de algunos de los que mostraré a continuación. Y es que las falsas creencias, confusiones y “educación popular” nos hacen actuar de maneras que no son las mejores para nuestros objetivos. Veamos algunas de ellas…

No hay que pesarse

Mentira, hay que pesarse una vez a la semana para un “estimado” de cómo lo vamos haciendo. O sea, es cierto que el peso no es el número más preciso de todos y no nos dice realmente nada sobre nuestra salud. Sin embargo es una herramienta importante porque es la manera más a mano que tenemos para medir semana a semana lo que vamos obteniendo de nuestro programa. Pero no te obsesiones con los números de la balanza. Si quieres maneras más precisas comprate un calibre medidor de grasa, y sácate medidas semanalmente o cada diez días por ejemplo. Ahora, si te vas a pesar hazlo siempre en los mismos momentos y recuerda que el peso varía según lo que comiste anteriormente, lo que bebiste y otros varios aspectos.

No hay que comer luego de la cena

Con respecto a esto hay una confusión. Porque incluso un snack planificado puede ser hasta beneficioso.

Lo que se dice usualmente es que la última comida del día tiene que ser la cena, y esto no necesariamente es así. Lo que importa es el total de calorías diarias, y ese total con relación a la cantidad de calorías quemadas para un objetivo dado. Pero se recomienda la cena como última comida y que se deje un espacio de al menos tres horas para no llevarnos calorías a la cama, y porque se supone que a la noche nuestro metabolismo se desacelera y si comemos mucho hay posibilidades que esas calorías no se quemen, sino que se acumulen. Por lo tanto sería saludable que cuides o al menos esperes un tiempo prudencial antes de ir a la cama luego de la última comida, aunque un snack una hora antes no hace daño. Simplemente recuerda tus calorías.

Tienes que cortar con la comida chatarra

Esto es cierto, pero también lo es que de vez en cuando, muy de vez en cuando es necesario que uno se de unos gustitos.


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Por favor no malinterpretes este concepto ni te aproveches de el. Tu base alimenticia tiene que ser saludable, y tus días libres tienen que ser las excepciones. ¿Cuánto? una vez a la semana UNA comida, una vez cada diez días otra y así. La base, lo que comes todos los días es comida sana, y con cantidades que controles. No busques la perfección, busca ser constante.

La grasa es el origen de todos los males

Mentira, necesitas la grasa más de lo que piensas. Pero hay grasas y grasas. Por ejemplo las grasas trans son veneno, y está comprobado que lo son, así que a esas deberías evitarlas. Las saturadas no son veneno pero el consumo excesivo perjudica la salud.

Ahora bien, hay dos buenos tipos de grasas, las monoinsaturadas y las poliinsaturadas que nos ayudan en infinidad de funciones corporales vitales y nos protegen de enfermedades. Acidos grasos omega 3, 6 y 9 son necesarios por ejemplo. Algunas buenas fuentes de grasas sanas son el pescado, los frutos secos y las semillas, el aceite de oliva, linaza y canola entre otros.

Súper mito: se puede reducir grasa por zonas

Mentira, mentira, mentira.

Esto no es cierto. Y puedes comprobarlo tu mismo/a haciendo interminables encogimientos que no verás ni una sola rayita de tus abdominales. Lo mismo aplica para cualquier ejercicio que ataque algún área específica de tu cuerpo. La cosa con la grasa es así: a menos que tengas un porcentaje de grasa corporal que ronde el 7 a 10% en los hombres, y uno entre el 10 y el 15% en las mujeres no habrá abdominales marcados, ni brazos tonificados, ni glúteos. O sea, puedes hacer esos ejercicios para afirmar los músculos, pero la capa de grasa permanecerá igual a menos que hagas ejercicios para reducirla.

El mejor ejercicio es a la mañana

En desacuerdo. Es decir, hay momentos en que el ejercicio (aeróbico, y tradicional largo y lento) es más efectivo, que es a primera hora por la mañana con el estómago vacío y también luego de una sesión de pesas.

Ahora bien, dicho esto, el mejor ejercicio es ese que haces todos los días, y no me importa que suene a cliché. Haz ejercicio, y que no te importe la hora, que te importe hacerlo porque allí encontrarás los beneficios, en la regularidad.

No hay dolor sin ganancias

La verdad: el dolor es la señal que tiene el cuerpo para decirte que te dejes de hacer lo que te está ocasionando el dolor.

Hay una diferencia entre sentirse simplemente incómodo/a durante el ejercicio y un dolor constante y sonante. El dolor durante el ejercicio es síntoma de una lesión. Y aquí podemos discutir largo y tendido sobre la intensidad de la incomodidad, ya que soy un fanático del esfuerzo máximo con mi entrenamiento y eso usualmente significa una intensidad muy grande. Aprende a distinguir molestia con dolor, no es complicado, es algo que podrás hacer fácilmente y no es excusa para entrenar por debajo del límite tuyo. Las ganancias vienen con el esfuerzo, no con el dolor.

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